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lunes, 9 de noviembre de 2009

Libros para leer: "Una vita di poesia" de Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges
Una vita di poesia
Anno: 2007
Pagine: 669
Prezzo: € 48,00
cm 17,5x24,5
Idioma: italiano / español
Collana: l'alingua
ISBN: 9788877707895 4428

Borges parla a Tokio e a Milano nel 1984; e a Milano nel dicembre 1985: risponde alle domande che via via gli pongono Anthony Kerrigan, Vittorio Mathieu, Viktor Nekrasov, Ennio Cavalli, Lydia Alfonsi, Armando Verdiglione, e giornalisti, scrittori, musicisti, registi, scienziati, giovani.
A chi gli chiede perché il massimo poeta dell'antichità fosse cieco, risponde: "Quando gli antichi pensarono che Omero fosse cieco, volevano dire che la poesia non dovrebbe essere visiva; che la poesia è anzitutto uditiva".
"Lei si è chiesto perché scrive?". Borges risponde: "Scrivo perché ho la necessità di farlo. Scrivere è una grande gioia [...]. L'arte è un miracolo, e nel mio caso si dà in questo modo: sento all'improvviso che qualcosa sta per occorrermi, e aspetto, e qualcosa occorre, che può essere una favola. Di questa favola mi è dato vedere il principio e la fine, non quello che succede tra il punto di partenza e la eta: questo, devo scoprirlo io".

lunes, 27 de abril de 2009

Libros para leer: "El laberinto del universo" de Jaime Rest

El laberinto del universo
de Jaime Rest
Eterna Cadencia editora








Hay centenares de buenos escritores, pero los críticos brillantes se cuentan con los dedos de la mano. O dicho de otro modo (en términos borgeanos), por una mente capaz de examinar con penetración un efecto estético, hay cien que son capaces de producirlo. Por esta razón, el rescate de un fino analista de las estrategias artísticas es para proferir tres ¡hurras!. Tiene razón Maximiliano Crespi, el autor del prólogo. La escritura crítica de don Jaime Rest (Buenos Aires 1927-1979) es también gran literatura. Un erudito que supo leer nada menos que a Jorge Luis Borges. Un esclarecedor de aquellas búsquedas filosóficas a las que se llamaba, discretamente, “curiosidad” o “inquisición“.
Sigue en el blog de Guillermo Belcore

martes, 8 de abril de 2008

Borges y los gatos

A UN GATO
No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.
(Jorge Luis Borges)

jueves, 3 de abril de 2008

La Poesía por Jorge Luis Borges

SIETE NOCHES
JORGE LUIS BORGES
ISBN 950-04-1768-5
Editorial: Emecé
Nº de Páginas 225
Año 1997






Noche quinta: la poesía.

SEÑORAS, SEÑORES:

El panteísta irlandés Escoto Erígena dijo que la Sagrada Escritura encierra un número infinito de sentidos y la comparó con el plumaje tornasolado del pavo real. Siglos después un cabalista español dijo que Dios hizo la Escritura para cada uno de los hombres de Israel y por consiguiente hay tantas Biblias como lectores de la Biblia. Lola Biblia y del destino de cada uno de sus lectores. Cabe pensar que estas dos sentencias, la del plumaje tornasolado del pavo real de Escoto Erígena, y la de tantas Escrituras como lectores del cabalista español, son dos pruebas, de la imaginación celta la primera y de la imaginación oriental la segunda. Pero me atrevo a decir que son exactas, no sólo en lo referente a la Escritura sino en lo referente a cualquier libro digno de ser releído.]Emerson dijo que una biblioteca es un gabinete mágico en el que hay muchos espíritus hechizados. Despiertan cuando los llamamos; mientras no abrimos un libro, ese libro, literalmente, geométricamente, es un volumen, una cosa entre las cosas. Cuando lo abrimos, cuando el libro da con su lector, ocurre el hecho estético. Y aun para el mismo lector el mismo libro cambia, cabe agregar, ya que cambiamos, ya que somos (para volver a mi cita predilecta) el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana. Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro, que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto. También el texto es el cambiante río de Heráclito.

Esto puede llevarnos a la doctrina de Croce, que no sé si es la más profunda pero sí la menos perjudicial: la idea de que la literatura es expresión. Lo que nos lleva a la otra doctrina de Croce, que suele olvidarse: si la literatura es expresión, la literatura está hecha de palabras, el lenguaje es también un fenómeno estético. Esto es algo que nos cuesta admitir: el concepto de que el lenguaje es un hecho estético. Casi nadie profesa la doctrina de Croce y todos la aplican continuamente.

Decimos que el español es un idioma sonoro, que el inglés es un idioma de sonidos variados, que el latín tiene una dignidad singular a la que aspiran todos los idiomas que vinieron después: aplicamos a los idiomas categorías estéticas. Erróneamente, se supone que el lenguaje corresponde a la realidad, a esa cosa tan misteriosa que llamamos realidad. La verdad es que el lenguaje es otra cosa.

Pensemos en una cosa amarilla, resplandeciente, cambiante; esa cosa es a veces en el cielo, circular; otras veces tiene la forma de un arco, otras veces crece y decrece. Alguien —pero no sabremos nunca el nombre de ese alguien—, nuestro antepasado, nuestro común antepasado, le dio a esa cosa el nombre de luna, distinto en distintos idiomas y diversamente feliz. Yo diría que la voz griega Selene es demasiado compleja para la luna, que la voz inglesa moon tiene algo pausado, algo que obliga a la voz a la lentitud que conviene a la luna, que se parece a la luna, porque es casi circular, casi empieza con la misma letra con que termina. En cuanto a la palabra luna, esa hermosa palabra que hemos heredado del latín, esa hermosa palabra que es común al italiano, consta de dos sílabas, de dos piezas, lo cual, acaso, es demasiado. Tenemos lúa, en portugués, que parece menos feliz; y lune, en francés, que tiene algo de misterioso.

Ya que estamos hablando en castellano, elijamos la palabra luna. Pensemos que alguien, alguna vez, inventó la palabra luna. Sin duda, la primera invención sería muy distinta. ¿Por qué no detenernos en el primer hombre que dijo la palabra luna con ese sonido o con otro?
Hay una metáfora que he tenido ocasión de citar más de una vez (perdónenme la monotonía, pero mi memoria es una vieja memoria de setenta y tantos años), aquella metáfora persa que dice que la luna es el espejo del tiempo. En la sentencia “espejo del tiempo” está la fragilidad de la luna y la eternidad también. Está esa contradicción de la luna, tan casi traslúcida, tan casi nada, pero cuya medida es la eternidad.

En alemán, la voz luna es masculina. Así Nietzsche pudo decir que la luna es un monje que mira envidiosamente a la tierra, o un gato, Kater, que pisa tapices de estrellas. También los géneros gramaticales influyen en la poesía. Decir luna o decir “espejo del tiempo” son dos hechos estéticos, salvo que la segunda es una obra de segundo grado, porque “espejo del tiempo” está hecha de dos unidades y “luna” nos da quizá aun más eficazmente la palabra, el concepto de la luna. Cada palabra es una obra poética.

Se supone que la prosa está más cerca de la realidad que la poesía. Entiendo que es un error. Hay un concepto que se atribuye al cuentista Horacio Quiroga, en el que dice que si un viento frío sopla del lado del río, hay que escribir simplemente: un viento frío sopla del lado del río. Quiroga, si es que dijo esto, parece haber olvidado que esa construcción es algo tan lejano de la realidad como el viento frío que sopla del lado del río. ¿Qué percepción tenemos? Sentimos el aire que se mueve, lo llamamos viento; sentimos que ese viento viene de cierto rumbo, del lado del río. Y con todo esto formamos algo tan complejo como un poema de Góngora o como una sentencia de Joyce. Volvamos a la frase “el viento que sopla del lado del río”. Creamos un sujeto: viento; un verbo: que sopla; en una circunstancia real: del lado del río. Todo esto está lejos de la realidad; la realidad es algo más simple. Esa frase aparentemente prosaica, deliberadamente prosaica y común elegida por Quiroga es una frase complicada, es una estructura.

Tomemos el famoso verso de Carducci “el silencio verde de los campos”. Podemos pensar que se trata de un error, que Carducci ha cambiado el sitio del epíteto; debió haber escrito “el silencio de los verdes campos”. Astuta o retóricamente lo mudó y habló del verde silencio de los campos. Vayamos a la percepción de la realidad. ¿Qué es nuestra percepción? Sentimos varias cosas a un tiempo. (La palabra cosa es demasiado sustantiva, quizá.) Sentimos el campo, la vasta presencia del campo, sentimos el verdor y el silencio. Ya el hecho de que haya una palabra para silencio es una creación estética. Porque silencio se aplicó a personas, una persona está silenciosa o una campaña está silenciosa. Aplicar “silencio” a la circunstancia de que no haya ruido en el campo, ya es una operación estética, que sin duda fue audaz en su tiempo. Cuando Carducci dice “el silencio verde de los campos” está diciendo algo que está tan cerca y tan lejos de la realidad inmediata como si dijera “el silencio de los verdes campos”.

Tenemos otro ejemplo famoso de hipálage, aquel insuperado verso de Virgilio “Ibant oscuri sola sub nocte per umbra”; “iban oscuros bajo la solitaria noche por la sombra”. Dejemos el per timbra que redondea el verso y tomemos “iban oscuros [Eneas y la Sibila] bajo la solitaria noche” (“solitaria” tiene más fuerza en latín porque viene antes de sub). Podríamos pensar que se ha cambiado el lugar de las palabras, porque lo natural hubiera sido decir “iban solitarios bajo la oscura noche”. Sin embargo, tratemos de recrear esa imagen, pensemos en Eneas y en la Sibila y veremos que está tan cerca de nuestra imagen decir “iban oscuros bajo la solitaria noche” como decir “iban solitarios bajo la oscura noche”.

El lenguaje es una creación estética. Creo que no hay ninguna duda de ello, y una prueba es que cuando estudiamos un idioma, cuando estamos obligados a ver las palabras de cerca, las sentimos hermosas o no. Al estudiar un idioma, uno ve las palabras con lupa, piensa esta palabra es fea, ésta es linda, ésta es pesada. Ello no ocurre con la lengua materna, donde las palabras no nos parecen aisladas del discurso.

La poesía, dice Croce, es expresión si un verso es expresión, si cada una de las partes de que el verso está hecho, cada una de las palabras, es expresiva en sí misma. Ustedes dirán que es algo muy trillado, algo que todos saben. Pero no sé si lo sabemos; creo que lo sentimos por sabido porque es cierto. El hecho es que la poesía no son los libros en la biblioteca, no son los libros del gabinete mágico de Emerson.

La poesía es el encuentro del lector con el libro, el descubrimiento del libro. Hay otra experiencia estética que es el momento, muy extraño también, en el cual el poeta concibe la obra, en el cual va descubriendo o inventando la obra. Según se sabe, en latín las palabras “inventar” y “descubrir” son sinónimas. Todo esto está de acuerdo con la doctrina platónica, cuando dice que inventar, que descubrir, es recordar. Francis Bacon agrega que si aprender es recordar, ignorar es saber olvidar; ya todo está, sólo nos falta verlo.

Cuando yo escribo algo, tengo la sensación de que ese algo preexiste. Parto de un concepto general; sé más o menos el principio y el fin, y luego voy descubriendo las parte intermedias; pero no tengo la sensación de inventarlas, no tengo la sensación de que dependan de mi arbitrio; las cosas son así. Son así, pero están escondidas y mi deber de poeta es encontrarlas.

Bradley dijo que uno de los efectos de la poesía debe ser darnos la impresión, no de descubrir algo nuevo, sino de recordar algo olvidado. Cuando leemos un buen poema pensamos que también nosotros hubiéramos podido escribirlo; que ese poema preexistía en nosotros. Esto nos lleva a la definición platónica de la poesía: esa cosa liviana, alada y sagrada. Como definición es falible, ya que esa cosa liviana, alada y sagrada podría ser la música (salvo que la poesía es una forma de música). Platón ha hecho algo muy superior a definir la poesía: nos da un ejemplo de poesía. Podemos llegar al concepto de que la poesía es la experiencia estética: algo así como una revolución en la enseñanza de la poesía.

He sido profesor de literatura inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y he tratado de prescindir en lo posible de la historia de la literatura. Cuando mis estudiantes me pedían bibliografía yo les decía: “no importa la bibliografía; al fin de todo, Shakespeare no supo nada de bibliografía shakespiriana”. Johnson no pudo prever los libros que se escribirían sobre él. “¿Por qué no estudian directamente los textos? Si estos textos les agradan, bien; y si no les agradan, déjenlos, ya que la idea de la lectura obligatoria es una idea absurda: tanto valdría hablar de felicidad obligatoria. Creo que la poesía es algo que se siente, y si ustedes no sienten la poesía, si no tienen sentimiento de belleza, si un relato no los lleva al deseo de saber qué ocurrió después, el autor no ha escrito para ustedes. Déjenlo de lado, que la literatura es bastante rica para ofrecerles algún autor digno de su atención, o indigno hoy de su atención y que leerán mañana.”

Así he enseñado, ateniéndome al hecho estético, que no requiere ser definido. El hecho estético es algo tan evidente, tan inmediato, tan indefinible como el amor, el sabor de la fruta, el agua. Sentimos la poesía como sentimos la cercanía de una mujer, o como sentimos una montaña o una bahía. Si la sentimos inmediatamente, ¿a qué diluirla en otras palabras, que sin duda serán más débiles que nuestros sentimientos?

Hay personas que sienten escasamente la poesía; generalmente se dedican a enseñarla. Yo creo sentir la poesía y creo no haberla enseñado; no he enseñado el amor de tal texto, de tal otro: he enseñado a mis estudiantes a que quieran la literatura, a que vean en la literatura una forma de felicidad. Soy casi incapaz de pensamiento abstracto, ustedes habrán notado que estoy continuamente apoyándome en citas y recuerdos. Mejor que hablar abstractamente de poesía, que es una forma del tedio o de la haraganería, podríamos tomar dos textos en castellano y examinarlos.

Elijo dos textos muy conocidos porque ya he dicho que mi memoria es falible y prefiero un texto que ya está, que ya preexiste en la memoria de ustedes. Vamos a considerar aquel famoso soneto de Quevedo, escrito a la memoria de don Pedro Téllez Girón, duque de Osuna. Lo repetiré lentamente y luego volveremos a él, verso por verso:

Faltar pudo su patria al grande Osuna,
pero no a su defensa sus hazañas;
diéronle muerte y cárcel las Españas,
de quien él hizo esclava la Fortuna.
Lloraron sus invidias una a una
con las proprias naciones las extrañas;
su tumba son de Flandres las campañas,
y su epitafio la sangrienta Luna.
En sus exequias encendió al Vesubio
Parténope y Trinacria al Mongibelo;
el llanto militar creció en diluvio.
Dióle el mejor lugar Marte en su cielo;
la Mosa, el Rhin, el Tajo y el Danubio
murmuran con dolor su desconsuelo.

Lo primero que observo es que se trata de un alegato jurídico. El poeta quiere defender la memoria del duque de Osuna, que según él dice en otro poema “murió en prisión y muerto estuvo preso”.

El poeta dice que España debe grandes servicios militares al duque y que le ha pagado con la cárcel. Estas razones carecen de todo valor, ya que no hay razón alguna para que un héroe no sea culpable o para que un héroe no sea castigado. Sin embargo,

Faltar pudo su patria al grande Osuna,
pero no a su defensa sus hazañas;
diéronle muerte y cárcel las Españas,
de quien él hizo esclava la Fortuna,

es un momento demagógico. Conste que no estoy hablando a favor ni en contra del soneto, estoy tratando de analizarlo.

Lloraron sus invidias una a una
con las proprias naciones las extrañas.

Estos dos versos no tienen mayor resonancia poética; fueron puestos por la necesidad de elaborar un soneto: están, además, las necesidades de la rima. Quevedo seguía la difícil forma del soneto italiano que exige cuatro rimas. Shakespeare siguió la más fácil del soneto isabelino, que exige dos. Agrega Quevedo:

su tumba son de Flandres las campañas,
y su epitafio la sangrienta Luna.

Aquí está lo esencial. Estos versos deben su riqueza a su ambigüedad. Recuerdo muchas discusiones sobre la interpretación de estos versos. ¿Qué significa “su tumba son de Flandres las campañas”? Podemos pensar en los campos de Flandres, en las campañas militares que libró el duque. “Y su epitafio la sangrienta Luna” es uno de los versos más memorables de la lengua española. ¿Qué significa? Pensamos en la luna sangrienta que figura en el Apocalipsis, pensamos en la luna debidamente roja sobre el campo de batalla, pero hay otro soneto de Quevedo, dedicado también al duque de Osuna, en el cual dice: “a las lunas de Tracia con sangriento / eclipse ya rubrica tu jornada”. Quevedo habrá pensado, en principio, el pabellón otomano; la sangrienta luna habrá sido la medialuna roja. Creo que todos estaremos de acuerdo en no descartar ninguno de los sentidos; no vamos a decir que Quevedo se refirió a las jornadas militares, a la foja de servicios del duque o a la campaña de Flandres, o a la luna sangrienta sobre el campo de batalla, o a la bandera turca. Quevedo no dejó de percibir los diversos sentidos. Los versos son felices porque son ambiguos. Luego:

En sus exequias encendió al Vesubio
Parténope y Trinacria al Mongibelo.

O sea que al Vesubio lo encendió Napóles y Sicilia al Etna. Qué raro que haya puesto estos nombres antiguos que parecen alejar todo de los nombres tan ilustres de entonces.
Y el llanto militar creció en diluvio.

Aquí tenemos otra prueba de que una cosa es la poesía y otra el sentir racional; la imagen de los soldados que lloran hasta producir un diluvio es notoriamente absurda. No lo es el verso, que tiene sus leyes. El “llanto militar”, sobre todo militar, es sorprendente. Militar es un adjetivo asombroso aplicado al llanto. Luego:

Dióle el mejor lugar Marte en su cielo.

Tomado del blog Ignoria

martes, 11 de marzo de 2008

No queda un solo borrador

«El término final de una demostración teológica o metafísica -el mundo externo, Dios, la causalidad, las formas universales- no es menos anterior y común que mi divulgada novela. La sola diferencia es que los filósofos publican en agradables volúmenes las etapas intermediarias de su labor y que yo he resuelto perderlas.» En efecto, no queda un solo borrador que atestigüe ese trabajo de años.

Jorge Luis Borges, Pierre Menard, autor del Quijote (Ficciones - 1944)

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Borges según Juan Gelman

Acà, en el blog Máquina de coser palabras, dos entrevistas en las que Gelman habla de Borges y sus posiciones politicas.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Autores que yo quisiera destacar, por J.L. Borges

"Hay algunos autores que yo quisiera destacar especialmente y esos autores son Montaigne, Flaubert –quizá Flaubert más que ningún otro -, y luego un autor personalmente desagradable a través de lo que uno puede juzgar por sus libros, pero la verdad es que trataba de ser desagradable y lo consiguió: Leon Bloy. Sobre todo me interesa en Leon Bloy esa idea suya, esa idea que ya los cabalistas y el místico sueco Swedenborg tuvieron pero que sin duda él sacó de sí mismo, la idea del universo como una suerte de escritura, como una criptografía de la divinidad"
Jorge Luis Borges entrevistado por Mario Vargas LLosa, París, 1963
Aquí se puede leer la entrevista completa

Sobre el universo o el mundo como manuscrito aconsejo este brillante artículo de Jurgen Habermas: "Crítica de Derrida al fonocentrismo"
Donde aparece citada esta frase de Jaspers: «El mundo es el manuscrito de otro mundo, nunca por entero legible; sólo la existencia lo descifra»

miércoles, 3 de octubre de 2007

Borges: Sobre la escritura (Libros)


Jorge Luis Borges.
Sobre la escritura.
Conversaciones en el taller literario.
Edición de Félix della Paolera y Esther Cross
Fuentetaja. Madrid, 2007.

Mas información en el blog "En un bosque extranjero"

jueves, 27 de septiembre de 2007

Ser Borges














Empecé a escribir cuando tenía seis o
siete años. Trataba de imitar a clásicos españoles
como Cervantes. Había compuesto
en un inglés muy malo una especie de
manual de mitología griega, sin duda plagiado
de Lemprière. Ésa puede haber sido
mi primera incursión literaria. Mi primer
cuento fue una historia bastante absurda
a la manera de Cervantes, un relato anacrónico
llamado “La visera fatal”. Estas
cosas las escribía muy prolijamente en
cuadernos escolares. Mi padre nunca interfirió.
Quería que yo cometiera mis propios
errores, y una vez dijo: “Los hijos educan
a sus padres, y no al revés”. A los
nueve años traduje “El príncipe feliz” de
Osear Wilde, que fue publicado en “El
País”, uno de los diarios de Buenos Aires.
Como la traducción estaba firmada simplemente
“Jorge Borges”, la gente supuso
que era obra de mi padre.

-x-x-

Tras un largo eclipse, Bustos tomó de nuevo la pluma
y en 1967 sacó sus Crónicas, artículos
sobre artistas imaginarios de una modernidad
extravagante –arquitectos, escultores,
pintores, gastrónomos, poetas, novelistas,
modistos– escritos por un crítico fervientemente
moderno. Tanto el autor como los
personajes de sus artículos son tontos, y no
es fácil saber quién engaña a quién. El libro
tiene esta dedicatoria: “A esos tres grandes
olvidados: Picasso, Joyce, Le Corbusier”.
También el estilo es una parodia. Bustos
utiliza una jerga periodística literaria que
abunda en neologismos, vocabulario pedante,
lugares comunes, metáforas estrafalarias,
incongruencias y pomposidades.


Autobiografía
1899–1970
Jorge Luis Borges
con Norman Thomas di Giovanni
Traduccion de Marcial Souto y Norman
Thomas di Giovanni
El Ateneo, Buenos Aires, 1999
Título Original:
Autobiographical Essay, 1970

Mas extractos de la autobiografìa: aquí

CRONICAS DE BUSTOS DOMECQ
Autor: BORGES, JORGE LUIS | BIOY CASARES, ADOLFO
Editorial: OCEANO
ISBN:84-494-0822-9
156 páginas

viernes, 21 de septiembre de 2007

Heráclito (Cita)

Si la literatura no fuera más que un álgebra verbal, cualquiera podría producir cualquier libro, a fuerza de ensayar variaciones. (…) Cabría responder que la fórmula obtenida por eliminación carecería de valor y hasta de sentido; para que tenga alguna virtud debemos concebirla en función de Heráclito, en función de una experiencia de Heráclito, aunque “Heráclito” no sea otra cosa que el presumible sujeto de esa experiencia.
Borges, Jorge Luis. “Nota sobre (hacia) Bernard Shaw”
en Otras inquisiciones, pág. 231.

citado por Daniel link en La imaginación novomundana

viernes, 18 de mayo de 2007

Critica literaria: Sobre "Borges" de Bioy Casares

Ir al inicio
Radar|Domingo, 13 de Mayo de 2007
nota de tapa

Caro diario

Cuando a principio de año se anunció que finalmente se publicaba el Borges de Bioy Casares, la promoción y los anticipos del libro giraron exclusivamente alrededor de dos temas: sus monumentales 1664 páginas y la inmensa cantidad de maledicencias, sarcasmos y sentencias lapidarias sobre amigos, enemigos y próceres de la literatura que ambos proferían y que Bioy anotó en su diario noche tras noche durante casi cuarenta años. Ahora que ya hubo tiempo de leerlo, Radar les pidió a seis escritores que desmenuzaran esa suerte de biografía informal de Borges que despertó enojos, sospechas y, sobre todo, carcajadas.

Link a Suplemento Radar del diario Página12 del 13/05/2007

viernes, 4 de mayo de 2007

Libros para leer: "Borges crítico" de Sergio Pastormerlo

Borges crítico
de Pastormerlo, Sergio
Editorial Fondo de Cultura Económica
Colección: Tierra firme
ISBN: 9789505577118
Formato: 13,5 x 21 cm., 197 pp.
Fecha de aparición: Mayo 2007

Presentación en el sitio de Fondo de Cultura Económica:
La obra de Borges siempre ha suscitado profundos debates y reflexiones desde distintas perspectivas del ámbito intelectual. Si bien es ampliamente reconocido por sus relatos o poemas, Borges, como lector apasionado, constantemente escribió sobre autores y libros desde una visión que por su misma singularidad no dejó de provocar controversias en la escena literaria. Sergio Pastormerlo propone un recorte particular: el del Borges crítico, el lugar de la crítica en su obra y las repercusiones de sus textos críticos en el marco de la literatura argentina. Así, afirma: "La gravitación de Borges sobre la literatura argentina procede principalmente de su crítica, ese espacio de intervenciones desde el cual llevó adelante sus operaciones y rupturas. No leer a Borges es un buen método para no entender la literatura argentina, y en esta afirmación 'Borges' significa, antes que nada, Borges crítico".
A partir de un análisis minucioso de los ensayos sobre literatura que Borges escribió para periódicos y revistas como 'Sur' o 'El Hogar', y de los que fueron publicados originalmente como volúmenes independientes o incluidos en ellos, el autor retoma la distinción entre una "crítica universitaria" y una "crítica de escritor", para reflexionar acerca de los distintos momentos y espacios de esta práctica a la que, desde sus comienzos, Borges se dedicó de forma permanente y con la misma intensidad que lo consagró en los demás géneros. En un diálogo crítico con los textos canónicos que se ocuparon de esta zona de la obra de Borges, como los de Adolfo Prieto, Emir Rodríguez Monegal, Ricardo Piglia y Beatriz Sarlo, el autor diseña un interrogante sustantivo acerca del lugar de la crítica literaria, de los objetos de los que se ocupa, tanto como de sus pretensiones y limitaciones, lo que sitúa a 'Borges crítico' en un lugar central de los debates actuales.

En el sito también se puede leer el Prólogo


Sergio Pastormerlo es profesor y licenciado en Letras por la U. N. de La Plata. Es docente de Teoría de la Crítica en la U. N. de La Plata y de Literatura Argentina en la U. N. del Sur. Ha publicado, entre otros trabajos sobre Borges, Bibliografía de los textos críticos de J. L. Borges (disponible on-line aquí)

lunes, 5 de marzo de 2007

A propósito del mito del minotauro y las re-eleboraciones de Cortázar ("Los reyes") y Borges ("La casa de Asterión), aquí abajo siguen algunos links interesantes:









J.L. Borges: "La Casa de Asterión", recreación intelectual de un mito
por Paloma Andrés Ferrer [Universidad Laval, Québec, Canada]
en Revista Espéculo

La discusión acerca del Mito y el Laberinto en La Casa de Asterión de J. L. Borges
por María Gracia Núñez. Instituto de Profesores Artigas (Uruguay)
en Revista Espéculo

"Reflexiones en torno al terrorismo "
por Juan Jose de Olloqui de la UNAM, Mexico

"Trabajo sobre la influencia de la mitología clásica en la obra de Cortázar"
en "A rede" una web tejida por Pablo Landin

ENTREVISTA AL DIRECTOR TEATRAL LUCIANO CACERES
“Los reyes” o la recreación del Minotauro según Cortázar
en Página12 del 29/04/2005

martes, 6 de febrero de 2007

Conferencias: "Mi entrañable señor Cervantes" de Jorge Luis Borges

«Mi entrañable señor Cervantes» de Jorge Luis Borges

Papel literario del diario venezolano El Nacional, 1º de agosto de 1999


A la derecha "Don Quijote" (1955) de Pablo Picasso








En 1968 Jorge Luis Borges pronunció, en inglés, esta conferencia sobre el Quijote en la Universidad de Texas, Austin. El texto fue recobrado recientemente por Julio Ortega y Richard Gordon e incluido en un número monográfico de la revista estadounidense Inti. Esta traducción, la primera que se hace al castellano, fue publicada por la revista española Letra Internacional.

Poesía: "Arte Poética" de Jorge Luis Borges

La elección no fue fácil, pero este es mi poesía preferida de Borges (Cesar)

Aquí es posible consultar la lista completa de las poesias de Borges, y leer casi todas


Arte poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

Libros (narrativa): "Las mil y una noches"






¿Para cuando la lectura de algún cuento de "Las Mil y una noches"?

Colección: Clásicos Universales Planeta
"Las mil y una noches"
(dos volumenes)
AA.VV
Precio: 15.03 € (cada uno)
ISBN: 978-84-08-01782-0
Publicación: Enero 1996

Bibliografía:
Siete noches reúne las conferencias que Jorge Luis Borges dio en el Teatro Coliseo de Buenos Aires en 1977. Los temas de este libro son algunos de los siempre han apasionado a Borges: La Divina Comedia, La pesadilla, Las mil y una noches, El budismo, La poesía, La cábala y La ceguera.



lunes, 22 de enero de 2007

Libros: "Borges" de Adolfo Bioy Casares

Borges y Bioy: recuerdo de un aprendizaje
Por Antonio Muñoz Molina
Para LA NACION desde Nueva York, 2007


Las novelas celebradas en la cultura de la resistencia, influidas por las teorías francesas, eran ilegibles, hasta que el boom latinoamericano lo sacudió todo y, más tarde, a pesar de las diferencias ideológicas, el tono de Borges cautivó a una generación de intelectuales.

Aquí en articulo completo en La Nación

miércoles, 3 de enero de 2007

Curiosidades: Borges y Pink Floyd

Magdadena Ruiz Guiñazú: ...quiero, en cambio, que me cuentes también qué música prefería Borges.
Maria Kodama: Era muy ecléctico. Le gustaban Brahms, la milonga, los tangos de la guardia vieja, los negrospirituals. También, mucho, Los Beatles, los Rolling Stones y –aquí María vuelve a la placidez y se ríe–: ...y Pink Floyd. ¿Sabés por qué? Borges decía que le daba mucha fuerza.
(entrevista de Magdadena Ruiz Guiñazú a Maria Kodama en diario Perfil)

martes, 2 de enero de 2007

Libros: "Borges" de Bioy Casares



Borges y Bioy: una extraña pareja
Sebreli destaca aciertos osados como la desmitificación del “Don Segundo Sombra” y las críticas a la escuela objetivista francesa. Asegura que, “a pesar del cosmopolitismo del que los acusaban, rara vez hablaban de la política mundial” y que, contra sus intenciones, en el libro falta “verdadera intimidad”, más allá de reflexiones literarias y las graciosas torpezas cotidianas de Borges.

No coincido con ningunas de las opiniones de Sebreli. Cesar D.

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Poesia: Istantes de Jorge Luis Borges

Instantes
Si pudiera vivir nuevamente mi vida
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes,contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.
Jorge Luis Borges

Los pecursores de Borges, por Por Iván Almeida en Radar libros, suplemento del diario Página12 del 02/07/2000