No hay tesis en Montserrat, más bien hay restos de pensamiento, detritus hipotéticos, desorden, nerviosismo y una palpable desorientación. Y esto habla del estado de la crítica. Avispado como es, Daniel Link se da cuenta cabalmente de que las cosas no andan bien. Lo que podríamos preguntarle es simple: qué se hace. En su dispersión de temáticas críticas, Montserrat no alude a los medios comunicativos y a lo “realficticio”, sino a la imposibilidad de una crítica sin proyecto, sin un para qué que logre movernos hacia alguna cosa.
Tomado de:
Estado de la crítica: después de los muertosvivos por Claudio Iglesias y Damián Selci
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